miércoles, 19 de noviembre de 2014

Baby, It's cold outside. (Una tarde en Mamá Framboise)




Hay gente que, como yo, adora el otoño. Nos gusta el otoño porque es cálido y frío a la vez. Es alegre y triste. Es el comienzo y es el final. Es el frío por las mañanas, y el insoportable calor de algunas de sus tardes. Son los domingos de terraza y cañas, y los viernes de cócteles hasta las tres. Es la vuelta a la rutina y el ardiente café de las mañanas. Son las fiestas interminables y los lunes infinitos. Son las hojas inundando toda la ciudad. Es la mezcla de colores y el tímido sol del atardecer. Son las primeras mañanas de lluvia y las tardes de domingo en la cama. Es el sofá, la manta y la buena compañía. Es ese libro o esa canción que suena de fondo. Son las noches tranquilas, el vino blanco y la tenue luz de las velas. Las tardes paseando. Es perderse y encontrarse. Es descubrir cosas nuevas, y no asustarse por nada. El otoño está para encontrar a alguien nuevo que te acompañe durante el frío y largo invierno.






Los sábados tranquilos son uno de mis planes favoritos durante los meses de frío. No hay nada mejor que la compañía de tus amigas, una buena conversación y un buen sitio para tomarte un café y resguardarte del frío. "Mamá Framboise" es uno de esos lugares, acogedor e inspirador, donde puedes pasar horas charlando y disfrutando de sus exquisitos pasteles. Bon Appetit! 















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