Hoy me acorde de
ti. Me acorde de nuestras noches en vela y de nuestras caricias. Me acorde de
tu brazo rodeándome al dormir, y de tu voz susurrando cerca de mi oído. Recordé
las miradas, los besos y las risas. Volví a las eternas mañanas en la cama y
las tazas de café humeante. A las noches de pies fríos y cuerpos calientes.
Regrese a las conversaciones, a las discusiones y a todas y cada una de las
reconciliaciones. Me volví a ver reflejada en tus pupilas, y admire en el
recuerdo tu cara mientras dormías. Sentí un dolor en el pecho, no tan fuerte
como al principio, pero todavía existente. Apoye la cabeza en la almohada, y
cerré los ojos fuertemente, alejándote... Alejándote ya para siempre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario