Ni una más, ni una menos.
Sólo 12 horas. 12 horas no son
nada. En la actualidad, no valoramos el tiempo, nuestros días, horas y minutos
pasan sin que apenas seamos conscientes de lo que hacemos en ellos o de la gran
cantidad de tiempo que perdemos. Pero nunca nos paramos a pensar, ¿qué harías
si solo tuvieras 12 horas?. Lo primero, volver a casa. Volver a la “tierrina”,
a Asturias y cruzar por ultima vez los Picos de Europa y su imponente belleza.
Conducir por las carreteras perdidas, con el fin de llegar a una de nuestras
playas y ver por última vez el furioso y hermoso Mar Cantábrico; y, si las
condiciones no son muy malas, surfear una última ola. Plantarme frente al mar,
cerrar los ojos, escuchar y respirar profundo. Visitar a los miembros más
importantes de mi familia, a mis abuelos, mis padres, mis tíos… aunque eso lo
haríamos todos, somos unos sentimentales. Escucharía las dos o tres canciones
que más me han transmitido y más me gustan, y bailaría hasta no poder ni
respirar y caer en el suelo exhausta, aunque con una sonrisa. Disfrutaría de
algunos placeres cotidianos, como saborear una taza de café, sentir el beso de
buenas noches de mi madre en la cabeza o un abrazo de mi padre, de esos que,
mientras duran, te hacen sentir que nada malo va a pasar. Haría puenting o
paracaidismo, y daría una vuelta en moto o en un Fórmula 1, si fuera posible.
Caminaría descalza por la arena y por la hierba, y olería por última vez la
fragancia de una rosa. Llamaría a mis amigos, y reuniría a todos los posibles
alrededor de una mesa, les invitaría a sidra y disfrutaría de sus voces,
comentarios, bromas y risas por ultima vez. Subiría a la montaña rusa más alta
y rápida, y gritaría hasta quedarme sin voz, solo por sentir la adrenalina
recorrer mi cuerpo. Me tiraría en una piscina y bucearía todo lo posible,
observando como el sol se filtra a través del agua. Bebería una copa de mi vino
favorito, y compartiría ese momento con alguien especial. Besaría. Observaría
un cielo estrellado por ultima vez, y me sentiría afortunada por haber podido
ver cosas tan impresionantes como Groenlandia o las Cataratas del Niagara.
Saborearía por última vez la tarta que mi abuela me hacía en todos mis
cumpleaños desde que tengo uso de razón, y le pediría que me contase una de sus
historias mientras teje una bonita bufanda para el futuro invierno, el cual
nunca llegará. 12 horas es muy poco tiempo, necesitamos más. Ver la Aurora
Boreal o patinar sobre uno de los lagos helados de Canadá. Saborear el ultimo
chupito de tequila y que el alcohol queme mi garganta. Llorar de risa. Hacer
mis últimas fotos y escribir los últimos pensamientos que pasaron por mi
cabeza. Correr sin mirar atrás. Correr
para sentir que, a pesar de todo, puedo ser libre.
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