domingo, 7 de diciembre de 2014

Solo tú puedes elegir como vivir



Ni una más, ni una menos. 
Sólo 12 horas. 12 horas no son nada. En la actualidad, no valoramos el tiempo, nuestros días, horas y minutos pasan sin que apenas seamos conscientes de lo que hacemos en ellos o de la gran cantidad de tiempo que perdemos. Pero nunca nos paramos a pensar, ¿qué harías si solo tuvieras 12 horas?. Lo primero, volver a casa. Volver a la “tierrina”, a Asturias y cruzar por ultima vez los Picos de Europa y su imponente belleza. Conducir por las carreteras perdidas, con el fin de llegar a una de nuestras playas y ver por última vez el furioso y hermoso Mar Cantábrico; y, si las condiciones no son muy malas, surfear una última ola. Plantarme frente al mar, cerrar los ojos, escuchar y respirar profundo. Visitar a los miembros más importantes de mi familia, a mis abuelos, mis padres, mis tíos… aunque eso lo haríamos todos, somos unos sentimentales. Escucharía las dos o tres canciones que más me han transmitido y más me gustan, y bailaría hasta no poder ni respirar y caer en el suelo exhausta, aunque con una sonrisa. Disfrutaría de algunos placeres cotidianos, como saborear una taza de café, sentir el beso de buenas noches de mi madre en la cabeza o un abrazo de mi padre, de esos que, mientras duran, te hacen sentir que nada malo va a pasar. Haría puenting o paracaidismo, y daría una vuelta en moto o en un Fórmula 1, si fuera posible. Caminaría descalza por la arena y por la hierba, y olería por última vez la fragancia de una rosa. Llamaría a mis amigos, y reuniría a todos los posibles alrededor de una mesa, les invitaría a sidra y disfrutaría de sus voces, comentarios, bromas y risas por ultima vez. Subiría a la montaña rusa más alta y rápida, y gritaría hasta quedarme sin voz, solo por sentir la adrenalina recorrer mi cuerpo. Me tiraría en una piscina y bucearía todo lo posible, observando como el sol se filtra a través del agua. Bebería una copa de mi vino favorito, y compartiría ese momento con alguien especial. Besaría. Observaría un cielo estrellado por ultima vez, y me sentiría afortunada por haber podido ver cosas tan impresionantes como Groenlandia o las Cataratas del Niagara. Saborearía por última vez la tarta que mi abuela me hacía en todos mis cumpleaños desde que tengo uso de razón, y le pediría que me contase una de sus historias mientras teje una bonita bufanda para el futuro invierno, el cual nunca llegará. 12 horas es muy poco tiempo, necesitamos más. Ver la Aurora Boreal o patinar sobre uno de los lagos helados de Canadá. Saborear el ultimo chupito de tequila y que el alcohol queme mi garganta. Llorar de risa. Hacer mis últimas fotos y escribir los últimos pensamientos que pasaron por mi cabeza.  Correr sin mirar atrás. Correr para sentir que, a pesar de todo, puedo ser libre.


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